Kate del Castillo: “No he sido llamada a testificar en el juicio de El Chapo”

La actriz regresa a México después de casi tres años de exilio en EE UU tras el escándalo de su encuentro con el narco en plena fuga y pide una indemnización al Gobierno mexicano de 60 millones de dólares

By ELENA REINA |

Kate del Castillo durante la rueda de prensa en México. ALFREDO ESTRELLA AFP


Kate del Castillo ha vuelto a México después de casi tres años de ausencia. Nerviosa y sin poder contener las lágrimas, se ha presentado ante decenas de periodistas en un salón de la Ciudad de México como una “víctima de una persecución política” del Gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto. Su regreso coincide con la llegada al poder el pasado 1 de diciembre del nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador —quien, según cuenta, le ha expresado sus “buenas intenciones”— y con uno de los juicios más mediáticos de la historia de Estados Unidos, el del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, que le afecta directamente: “No he sido llamada a testificar por el juicio del Chapo”, ha adelantado la actriz al comienzo de su conferencia.

Desde 2016 decidió no volver a pisar su país natal por “miedo” a que las autoridades mexicanas tomaran represalias en su contra tras el encuentro clandestino con El Chapo en plena fuga (en octubre de 2015). Aquella reunión supuso entonces un golpe bajo al Gobierno de Enrique Peña Nieto, que quedó herido de muerte: el mayor narcotraficante del mundo se había escapado de una cárcel de máxima seguridad, todo el Ejército y la Marina perseguían su cabeza y él estaba tomándose unos tequilas en la sierra de Sinaloa con la conocida actriz. Al estallar ese escándalo, dado a conocer por las propias autoridades mexicanas el día de la detención —la tercera y última— del capo, en enero de 2016, Kate se colocó en el centro del huracán. La fiscalía la llegó a investigar por supuestos vínculos con el crimen organizado y, concretamente, por un posible caso de lavado de dinero a través de su recién estrenada marca de tequila. Y, aunque desde 2017 los tribunales le acabaron dando la razón y no había ningún riesgo de detención, prefirió no regresar a México hasta que cambiara el Gobierno.

Kate mantiene una demanda contra el Gobierno de México pues le acusa de haber filtrado las famosas conversaciones (por mensajes) que mantuvo con el narco mientras él huía del Ejército y la Marina —y que formaban parte de una investigación secreta—, por haberla “estigmatizado” al asociarla con el crimen organizado y por haberle impedido acceder a la investigación en su contra mediante un recurso legal. “Reunirse con El Chapo no es delito”, ha insistido este jueves uno de sus abogados. “Ninguno de los dos productores que la acompañaron aquella noche con El Chapo ni Sean Penn han sido investigados. Solo yo, por mi condición de mujer y quizá por ser crítica con el Gobierno”, ha añadido la actriz. En la conferencia de prensa ha anunciado además que la indemnización que le pide a las autoridades por la reparación del daño asciende a 60 millones de dólares. Y ha presentado una queja por la misma causa ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Tres años después de que sucediera todo, Kate no quiere saber nada del Chapo Guzmán. Después de que se jugara la vida para conocerlo y le presentara a dos reconocidos productores de Hollywood y a la estrella Sean Penn para que hicieran una película ( o documental o serie) sobre su vida, ha decidido cerrar definitivamente esa página. “Estoy un poquito hasta acá…De esto. La verdad es que no quiero hacer nada más sobre él”, ha zanjado. Sí realizó, no obstante, un documental en Netflix —estrenado en octubre del año pasado— en el que pudo sacar algún provecho de su versión.

La relación entre El Chapo y Kate comenzó con un tuit. En enero de 2012, en plena guerra contra el narco. Del Castillo afirmó públicamente que confiaba más en El Chapo que en el Gobierno. “No sería maravilloso que usted empezase a traficar con amor”, se preguntaba en un tono extrañamente ingenuo. Y las palabras no cayeron en saco roto. Mientras medio México se volcó contra ella, el aludido le enviaba flores desde la prisión de máxima seguridad de El Altiplano.

Y así arrancó una relación enredada entre correos encriptados y cartas manuscritas, que proseguiría después de fugarse a través de un túnel de aquella prisión y duraría hasta poco antes de la captura del narco, la tercera y hasta ahora definitiva. Pero antes de aquello, mientras estaba escondido en las montañas de Durango, decidió dar un paso adelante: encontrarse con la actriz que encarnó a La Reina del Sur. El hombre más buscado del planeta estaba dispuesto a abrirle las puertas de su casa. Los emails que se enviaban fueron leídos por las fuerzas de seguridad mexicanas y difundidos en los medios de comunicación. En esos mensajes, él le llegó a decir: “Eres lo mejor de este mundo. Ten fe, que estarás a gusto. Te cuidaré más que a mis ojos”.

Este jueves Kate recuerda todo aquello y reconoce: “Toqué fondo desde el primer día que se hizo público todo eso”. Sean Penn fue el primero en saber cómo sacarle partido al asunto. Unas horas después de la tercera captura, y hasta ahora definitiva, de Guzmán Loera, publicó un artículo en Rolling Stone donde se recreaba hasta el límite de los caracteres en aquella electrizante reunión en las montañas de Sinaloa. Kate le ha reprochado de nuevo al actor aquella “traición”: “Se portó muy mal. No me protegió y arriesgó mi vida”.

Sus abogados han explicado que las autoridades estadounidenses han considerado la presencia de la actriz mexicana en el juicio del Chapo (en Brooklyn, Nueva York) como innecesaria. Aunque han reconocido que ha sido investigada e interrogada estos años por agentes federales de Estados Unidos. “No aporto nada porque no sé nada. Ni siquiera estábamos en su casa, era un lugar que escogió en la sierra. Y solo pasé unas cuantas horas con él”, ha sentenciado Kate. Y, según han confirmado, en México no existe ahora mismo ninguna investigación en su contra.

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