Dormir bien coadyuva contra COVID-19

Se estima que la mitad de la población mexicana tiene algún trastorno del sueño, cifra que ante la incertidumbre generada por la pandemia de origen asiático se podría incrementar como consecuencia de trastornos del estado de ánimo, como ansiedad y angustia.

Los estragos por la pandemia COVID-19 apenas están comenzando. Como si fuera un filme de las primeras décadas del siglo pasado, en la pantalla negra se presentan manchas deformes y oscuras que vertiginosamente se apoderan de las ciudades causando muerte y horror a su paso.

El espectador queda petrificado al ver la vasta destrucción causada por fuerzas desconocidas, inquietándose aún más cuando cae en cuenta que apenas es el inicio de esta historia de terror.

Al igual que en 1936, cuando mediante efectos sonoros y su voz, Orson Wells convenció a la ciudad de Nueva York de una invasión extraterrestre, en el presente siglo XXI las víctimas del pánico actúan sin razón y adquieren en gran volumen productos que difícilmente brindarán oportunidad de sobrevida ante una catástrofe: papel higiénico, por ejemplo.

Ante el fenómeno económico, social y sanitario que representa COVID-19, escépticos, personas con factores de riesgo, proactivos e indiferentes están siendo emocionalmente afectados por esta amenaza real, por lo que es probable que más de uno haya perdido el sueño.

Apenas esta semana, comerciantes del mercado de la Lagunilla, en la Ciudad de México, se quejaban de las pobres ventas ocasionadas por el aislamiento preventivo, situación de incertidumbre que lo más probable es que impacte de manera negativa en las diferentes sustancias químico-biológicas con las que funciona el cuerpo humano.

Por ejemplo: al aumentar el estrés el organismo comienza a secretar en mayores cantidades sustancias como la hormona cortisol, la cual merma las funciones de defensa del sistema inmune, por lo que las personas son más vulnerables a que cualquier virus, bacteria, hongo o protozoario condicione su estado de salud.

Hasta antes de la pandemia COVID-19 se estimaba que casi la mitad de los mexicanos carecía de hábitos adecuados para dormir, por lo que el trastorno más frecuente es el insomnio, el cual se presenta más en personas mayores de 40 años, siendo cada dos mujeres por un hombre los afectados.

Aunado a esto se calcula que las horas perdidas de sueño por una persona con insomnio suman 21 días por año, lo que refleja el riesgo sanitario en el que se encuentra casi la mitad de la población mexicana, pues especialistas en medicina del dormir le dan la misma importancia a esta función fisiológica que a la de alimentarse.

RESTAURACIÓN FISIOLÓGICA. De acuerdo con especialistas, los adultos que logran descansar plenamente durante la noche duermen entre seis y siete horas, en su mayoría no tienen sobrepeso u obesidad, se abstienen de fumar, y en caso de consumir bebidas estimulantes lo hacen con moderación.

Por su parte, el doctor Alejandro Jiménez Genchi comentó que no se ha demostrado que algún colchón o almohada en particular mejore o corrija las deficiencias que tienen las personas al dormir, sin embargo apuntó que una habitación ventilada y acorde a los gustos de cada persona puede ofrecer mayor confort para restaurar todas las funciones fisiológicas del cuerpo humano.

Cada órgano y tejido necesita del reposo nocturno para restablecerse, por lo que cuando no es así, el organismo reacciona de manera deficiente; por ejemplo: el endotelio es la pared interna que recubre a todas las venas y arterias, durante la noche este tejido se restablece para cumplir funciones, de entre las que se destaca su participación en la producción de defensas.

Si por el contrario, las personas se privan de sueño no cubriendo una cuota mínima de seis horas, y además atentan contra su endotelio con tabaquismo, sobrepeso y obesidad, además de que cualquier microorganismo podrá poner en riesgo su salud, también son proclives a padecer diabetes, ateroesclerosis e infartos, y todo por no dormir bien.

El doctor Jiménez Genchi, quien es presidente de la Academia de Medicina del Dormir explicó que quien tiene sobrepeso u obesidad difícilmente duerme bien, ya que está demostrado que 60 por ciento de estos pacientes tienen problemas de insomnio, somnolencia o ambos.

Por otra parte, el doctor Reyes Haro Valencia, director del Instituto Mexicano de Medicina Integral del Sueño señaló que de nuestra capacidad de sueño dependerá cómo y cuánto tiempo vamos a vivir… “si en una familia existen antecedentes de problemas metabólicos, enfermedades crónicas, como hipertensión, aumento en niveles de triglicéridos y colesterol y un problema de sueño no atendido, el código genético se verá alterado y estas afecciones se presentarán de manera temprana”. El especialista advirtió que cuando no se duerme, la salud disminuye y repercute en la calidad de vida… “el sueño profundo es una función preciada, en etapas de sueño profundo se producen las hormonas del crecimiento, la saciedad alimenticia, la hormona que ayuda a enfrentar el estrés y la hormona del crecimiento”, apuntó Reyes Haro. Finalmente agregó que también el sistema inmunológico se refuerza al dormir correctamente, además de que se restauran las capacidades intelectuales y el equilibrio emocional.

Para enfrentar de mejor manera los embates que causan pesadillas como COVID-19, sarampión, influenza, depreciaciones y sismos, los especialistas sugieren visitar al médico de primer contacto para atender los problemas del sueño. Si esta atención no es suficiente, son los médicos psiquiatras y neumólogos los encargados de lograr el sueño reparador.

¿DÓNDE ACUDIR?

Academia Mexicana de Medicina del Dormir A.C.

Sitio: www.medicinadeldormir.org

Facebook: Academia de Medicina del Dormir A.C.

Correo: contacto@medicinadeldormir.org.mx

Instituto Mexicano del Sueño

Sitio: www.institutomexicanodesueno.com/

Twitter: @SuenoClinica

Facebook: clinicaespecializada.sueno

Author: ABC Online

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