Derecho de asilo

De acuerdo con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) el asilo político se da a aquella persona que ha escapado de su país por razones políticas. Además, se enfoca también a proteger a aquellas personas que sufren persecución por raza, religión, nacionalidad o se encuentran en algún grupo social debido a sus opiniones políticas. De acuerdo con las investigaciones, hasta el 2016 había más de dos millones de solicitantes de asilo en el mundo.

México cuenta con una larga tradición de asilo político de la que se han beneficiado españoles republicanos durante la guerra civil de aquel país, personas que huyeron de las dictaduras sudamericanas durante la segunda mitad del siglo XX, ciudadanos soviéticos y víctimas de la Guerra civil en Centroamérica ocurrida en los 80 y 90.

El asilo político que México le otorgó al expresidente de Bolivia, Evo Morales, luego que renunció a la presidencia de Bolivia tras 20 días de intensas protestas sociales, y después de que el alto mando del Ejército de ese país le “sugiriera” dimitir. Todo esto derivado de la realización de unas elecciones, con las que pretendía reelegirse, que presentaron graves irregularidades, según una comisión especial de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Dicho derecho está regulado por normas internacionales que da responsabilidades tanto al país que acoge al refugiado y también a la persona que está solicitando la ayuda. Siendo un derecho humano inalienable, de acuerdo con el derecho internacional, que está contemplado en nuestra Constitución, y en las leyes de Migración, y sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.

El primer ordenamiento en materia de asilo data de 1853 cuando México y Colombia suscribieron un tratado de no extradición por delitos políticos, teniendo como base el artículo 15 de nuestra Constitución. Además, dos ordenamientos en el marco jurídico internacional sustentan el otorgamiento de asilo: la Convención sobre Asilo de La Habana de 1928 y la Convención sobre Asilo Diplomático firmada en Caracas en 1954.

Dentro de nuestra carta magna el segundo párrafo del artículo 11 establece que “toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo”. El reconocimiento de la condición de refugiado, así como el otorgamiento del asilo político, “se realizarán de conformidad con los tratados internacionales”, además de que sus procedencias y excepciones están reguladas en las normas mexicanas.

El asilo político, de acuerdo con la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, es la protección que el Estado mexicano otorga a un extranjero “considerado perseguido por motivos o delitos de carácter político, o por aquellos delitos del fuero común que tengan conexión con motivos políticos, cuya vida, libertad o seguridad se encuentre en peligro, el cual podrá ser solicitado por vía diplomática”.

La Secretaría de Relaciones Exteriores, con opinión de la Secretaría de Gobernación, es decir el Poder Ejecutivo de nuestro país, es la institución que tiene la facultad de otorgar el asilo político a quien así lo solicite. Ninguna otra entidad gubernamental puede intervenir en este procedimiento, que siempre se realiza considerando salvaguardar la vida e integridad de quien pide asilarse en México.

Es decir, se trata de una facultad de la Secretaría de Relaciones Exteriores en coordinación con la Secretaría de Gobernación. Esta última dependencia es la que le otorga al asilado, a través del Instituto Nacional de Migración, el permiso específico con el que puede residir en nuestro país.

Las normas internacionales que regulan el asilo político, que son obligatorias en México, según lo establece el artículo 1 de nuestra Constitución, son la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 14); la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. XXVII); la Convención Americana sobre Derechos Humanos (art. 22.7); la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, y la Declaración sobre el Asilo Territorial.

La convención sobre asilo diplomático firmada por México ante la Organización de Estados Americanos (OEA) estableció que el asilo político podrá ser otorgado por delitos o motivos político, pero se aclara que no es lícito otorgarlo si la persona asilada “se encuentra inculpada o procesada”. Sin embargo, el mismo convenio establece que será el país asilante el que califique la naturaleza del delito o de los motivos de la persecución. Según la OEA, se entienden como casos de urgencia, entre otros, aquellos en que el individuo sea perseguido por personas o multitudes que hayan escapado al control de las autoridades, o por las autoridades mismas, así como cuando se encuentre en peligro de ser privado de su vida o de su libertad por razones de persecución política y no pueda, sin riesgo, ponerse de otra manera en seguridad, señala el artículo sexto de la convención.​

Lo que distingue al asilo es que se trata de una protección para las personas perseguidas por motivos políticos. Se trata de un beneficio al que debe accederse sin formalismos rígidos, y atendiendo a las peticiones lo más pronto posible, para evitar que el solicitante sufra un menoscabo en su integridad.

Desde 2011, con la reforma constitucional en materia de derechos humanos, el derecho de asilo cuenta con un rango jurídico superior en México, lo que implica que la autoridad ante quien se realice una solicitud de asilo no puede regresar al extranjero a su país, sin antes procesar y resolver su petición, respetando todas las garantías procesales que contempla nuestra carta magna. De hecho, ante la negación del asilo procede el juicio de amparo.

En cuanto a la solicitud de asilo en México, esta petición de Morales fue formalizada de manera verbal vía telefónica, lo cual está contemplado en el artículo 63 de la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político.

Ebrard no detalló cuáles fueron las razones específicas expresadas por Morales para asilarse en nuestro país, aunque México decidió darle asilo por razones humanitarias y para salvaguardar su vida e integridad ante la crisis que se vive en Bolivia.

La primera calidad migratoria que ostente Evo Morales en México será la de “Visitante por razones humanitarias”, según el artículo 52, fracción V, de la Ley de Migración. Ese tipo de permiso para permanecer en territorio mexicano se otorga a todos los solicitantes de asilo político, hasta que se resuelve en definitiva su situación migratoria.

Ya que se concluye el trámite, al asilado político se le otorga la residencia permanente en México, con lo que este puede realizar todo tipo de actividades productivas. Esta segunda condición migratoria es la que tendrá en Evo Morales en México, en cuanto se complete el trámite respectivo. Todos estos beneficios pueden extenderse a la cónyuge e hijos de Evo Morales, por las mismas razones humanitarias por las que México le otorga asilo al expresidente.

También es posible brindar esta ayuda fuera del territorio nacional, siendo las embajadas un lugar donde los funcionarios pueden permanecer resguardados y la seguridad depende íntegramente al país que está dando el asilo político.

Ciudadanos de países como España, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, El Salvador y Guatemala, son algunos de los beneficiados del asilo político en México. Dentro de los personajes que ha solicitado esta ayuda en nuestro país se encuentran:

León Trotsky- Este personaje era impulsor de la revolución Rusa en el año 1936, llegó a México gracias a que le fue otorgado el derecho a asilo político por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, lo curioso aquí fue la intervención del muralista Diego Rivera.

Rigoberta Menchú- Una mujer defensora de los derechos de los pueblos, ganadora del premio nobel de la paz en en 1992, fue una persona que recibió el asilo político luego de que su familia fuera atacada en Guatemala.

Héctor José Cámpora- El entonces presidente de Argentina tuvo que solicitar el asilo a la embajada mexicana en su país, debido a que tras un golpe de estado hacia su gobierno un grupo armado intentara asesinarlo. Permaneció a resguardo mexicano durante 3 años.

Mohamed Rea Pahlevi conocido como el shah de Irán- El último Shah de Irán y su familia tuvieron que refugiarse en tierras mexicana después de la revolución islámica, con el apoyo de personajes como David Rockefeller (magnate estadounidense) lograron que la familia pudiera asentarse y obtener el apoyo del gobierno de José López Portillo.

José Martí- Llegó a México en 1875 luego de que sufriera un exilio por parte de España a forma de ‘castigo’ por su apoyo independentista en Cuba, su asilo político duró aproximadamente un año solamente.

Luis Buñuel- Aunque este personaje se trata de un director cinematográfico, su exilio de Francia que lo llevaría a Estados Unidos para dirigir algunas películas que hablarían del conflicto que se vivía en el país europeo, aunque las políticas del gobierno no le permitieron realizar esas producciones, por lo que el destino lo llevó a vivir en ‘resguardo’ en México hasta convertirse en ciudadano mexicano.

Hortensia Bussi (esposa de Salvador Allende)- Tras un golpe de estado hacia Salvador Allende, presidente en ese momento de Chile, el mandamás mexicano Luis Echeverría envió un avión para sacar a la esposa del derrocado.

Manuel Zelaya- El expresidente de Honduras fue un político que recibió asilo político por parte de Felipe Calderón, luego de que fuese expulsado de su país momentos previos a realizar una consulta nacional que trataba de la reelección presidencial.

Por lo tanto el asilo político que otorga México se basa en un acto humanitario, que no debe entenderse como señal de aprobación o desaprobación de las figuras que lo reciben, mucho menos de hostilidad a ningún gobierno extranjero, sino como un derecho soberano del Estado mexicano que va acorde con los principios de protección a los derechos humanos.

Anuncios

Author: Regina García Lozano

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.