A más de 380 años, mantienen fe en el Agua Santa del Milagro

Pese a que el pozo original está seco desde hace décadas, miles de católicos acuden para traer a sus hogares el líquido que dicen, tiene propiedades curativas

A más de 380 años de las apariciones de San Miguel Arcángel en la comunidad de El Milagro, en Nativitas, la fe por el Agua Santa que en un principio brotaba de entre la tierra del bordo de una barranca continúa viva, y cada año decenas de miles de personas acuden a Santuario para poder tenerla y llevarla a sus hogares.

Pese a que la fuente original, donde la creencia religiosa dice que Diego Lázaro y sus familiares encontraron el manantial, ya se secó desde varios años, los católicos llegan al templo para pedir que una de las encargadas de la Sacristía o el mismo Párroco les regalen el agua que dicen, si no es usada correctamente puede traer consecuencias perjudiciales.

La fe es tan grande que no les ha importado si esta agua proviene de una fuente de piedra y concreto construida al exterior de la iglesia, donde incluso el sacerdote ha dicho que esa no es la que están buscando, el Agua de San Miguel del Milagro, en Tlaxcala, es lo más solicitado cuando en aquel lugar se trata de buscar un alivio para los enfermos.

Se estima que cada año se regalan, a solicitud de las personas creyentes, unos 50 mil litros de Agua Santa, actualmente esta es bendecida por el sacerdote y luego colocada en tinacos de 200 litros de donde se llenan las piletas del Santuario y de donde se les regala a las personas en garrafones, botellas e incluso en vasos.

Algunos aseguran que tan sólo beber un poco de esa agua les hará sentir mejor y con el consumo diario les sanará de sus enfermedades; lo cierto es que el Santo Patrono, San Miguel Arcángel, es visitado cada 29 de septiembre por quienes le agradecen los favores que les ha hecho.

Llevando mandas, en peregrinaciones, o con la familia, miles de personas se congregan para darle gracias, quienes han recibido algún beneficio o les ha cumplido alguna petición le llevan joyas, regalos de todo tipo, dinero y artículos de valor como muestra de agradecimiento.

Otros tantos sólo van de visita pero sin perder la oportunidad de llevarse un poco del Agua Santa que, en un principio, brotó del bordo de una barranca como una de las promesas que San Miguel le hizo a Diego Lázaro, un joven mestizo que nació en la hacienda de San Bernabé (hoy Capula), durante sus apariciones en el año de 1631 y que, según las creencias, sanaría sus males y los de su familia.

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Author: Miguel Ángel Lara

foto reportero en Grupo ABC Tlaxcala y reportero de "ABC Noticias de Tlaxcala"

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